viernes, 26 de junio de 2015

Los libros de internet. Cuando menos es más

Este año estoy moderadamente satisfecho por la manera en la que se presenta el próximo curso.

Me explico. En mi centro se ha optado, al menos, por no hacer comprar libros a los alumnos.

Sólo es un paso para mi centro, pero un gran paso para la educación. 

Si a esto unimos, que se van sumando profesores a abandonar las cárceles librescas...

Sé que es un ultraje referirme a los libros de esa manera. Espero que no tanto como para que mi gran amiga y amante de los libros deje de dirigirme la palabra o para que la Fiscalía General del Estado me interponga una querella. Pero no he sido yo quien ha convertido en mazmorra uno de los grandes avances de la humanidad.

Los libros de internet. Cuando menos es más.

Dicho esto, no basta con abandonar los libros detxtados. Se buscan manuales en la red que no te llevan a lo de "página 1, ejercicio, 1, 2 y 3". Pero poco más.

Primero haz esto, seguidamente lo otro y finaliza haciendo lo de más allá.

Aprender es retar. Y que el reto te logre enganchar. Que nadie te tenga que decir los pasos que has de seguir, la estrategia a desarrollar, los sitios en los que tienes que buscar las respuestas, el orden en que has de cumplir todos los pasos, la manera exacta en la que has de resolverlo...

Este es el reto y ya veremos si eres capaz de resolverlo de alguna manera. No esperes que sea yo el que te diga cómo lo has de hacer. Ese es tu reto y eso es lo bonito. Demuéstrame que hay maneras diferentes de resolverlo, maneras que incluso yo desconozco. Sorpréndete también a ti mismo.

No te voy a dejar solo ante el peligro. Bueno, algo sí, pero no te vas a sentir abandonado. Te puedo volver a cuestionar ante tus afirmaciones, te puedo hacer dudar, alguna vez sugerir, pero olvídate de que te vaya a dar la respuesta, la única respuesta. 

Igual en algún momento me llegas a maldecir. Sobre todo cuando creas haber resuelto el enigma y yo te venga con otra preguntita que derrumbe de soslayo todo lo que has planteado.

Sé que no me lo tomarás a mal. Sobre todo, cuando descubras que yo no tengo todas las respuestas, ni siquiera muchas de ellas. Pero siempre sabrás que busco que seas tú mismo, que respetaré tu esencia, que te serviré de apoyo cuando creas naufragar, que te echaré un cabo cuando no asomes la cabeza del agua, que estoy por ti, pero que tú eres el que debe aprender a nadar y que no vale que yo nade por ti. Que tú eres el que debe elegir el puerto hacia el que pretendes navegar y la isla en la que deseas ser feliz.

Cuando menos es más.


La nota que pueden leer sobre estas líneas tiene más de 60 años. Fue escrita en 1949 por un profesor del Colegio Eton y recoge sus impresiones sobre un chico de 15 años, un tal John Gurdon al que, no se le daba muy bien la biología. Traducida por aberron en Naukas, sería así:
"Ha sido un período desastroso. Su trabajo ha estado lejos de ser satisfactorio. El material preparado ha sido mal aprendido y muchas de sus pruebas han sido hechas con prisa; uno de estos exámenes apenas consiguió dos puntos de 50. Sus otros trabajos han sido igualmente malos, y muchas veces ha tenido problemas porque no escucha e insiste en hacer las cosas a su manera. Creo que tiene intención de ser científico, en su estado actual es simplemente ridículo, si no es capaz de aprender simples hechos de Biología no tendrá la oportunidad de trabajar como especialista, y será una pura pérdida de tiempo, tanto para él como para los que intenten enseñarle."
Según relata el propio Gurdon, aquel año obtuvo la peor nota en biología del colegio. Años después, Gurdon recibió el premio Nobel de Medicina junto al japonés Shinya Yamanaka por sus descubrimientos en el campo de la reprogramación celularGurdon conserva la nota de su profesor en el escritorio de su despacho, en el Instituto Gurdon de Cambridge, bautizado así en su honor. 

Vía: esta última historia y la imagen, las he obtenido de  Naukas y de The Times.

Recuerda, 
Menos es más.
No desahucies a nadie. No eres un fondo buitre. 
Eres una persona a la que le gusta su trabajo
Estás para ayudar a descubrir caminos y para ayudar a ser feliz a tus alumnos.
No mastiques por otros.
Cada uno debe hacer su propia digestión.
En cuestión de comidas y de saberes, hay mucho escrito.
Pero nada es definitivo, aunque pudiera parecerlo.
Tu mayor pecado no sería no enseñar algo, sino que alguien no desee aprenderlo por tu culpa.
Abre puertas, derriba muros, peor no cierres ventanas.
A lo sumo, cuestiona por otros caminos.
No seas un libro en la red.
Tampoco seas sacrílego. Un libro nunca debería ser una cárcel.
Si algo hace grandes a los libros, sea cual fuere su formato, es que abren puertas a nuevas dimensiones.
Recuerda,
Muchas veces, menos es más.

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