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domingo, 24 de febrero de 2013

Escuela Pública versus Escuela Privada. El ejemplo de Aldeatrón

No puede haber jsuticia social cuando el punto de partida de unos es diametralmente opuesto al de otros. Si una sociedad, al menos, no establece medidas compensatorias, poco justa puede ser.

Y no estamos hablando de una igualdad de calcomanía. Ese es un argumento muy peregrino e infantil. 

La escuela pública no puede rechazar alumnos, tiene que acoger a todos, como debe ser (al menos hasta su capacidad). Pero la enseñanza privada establece claros límites económicos (que no de calidad) para marcar y restringir el acceso. La privada concertada en teoría no puede establecerlos, pero en la práctica se le consienten mil y una maneras de hacerlo.

Si además de esto, tenemos en cuenta el extracto social y cultural de la procedencia de sus alumnos, difícilmente es comparable una escuela con alumnos de cualquier tipo, con otra que tiene acceso a mayores medios familiares y culturales para llevar a buen puerto su educación.

Por si todo esto no fuera poco, debemos unirle el afán de lucro y el marketing que acopmpaña a cualquier negocio de índole privada. De muchos es conocida la creación de supuestos rankings de clasificación de centros escolares que responden proporcionalmente al nivel de fondos aportados (no voy a decir que en todos los casos sea así, pero haberlos, todos sabemos que los hay).

Que existen centros que inflan sus notas, sobre todo en épocas de PAU, tampoco me cabe duda. Una madre que conozco llevó a su hijo a un centro para que obtuviese una buena nota de corte para acceder a una carrera a un colegio privado (procedía de uno concertado) y el citado alumno obtuvo una calificación como nunca antes había obtenido para su propia sorpresa.

Tampoco es desconocida la existencia de universidades sacatítulos, en las que por una "módica" cantidad de dinero se puede acceder a una titulación universitaria, con una mínima exigencia a hacia la cualificación de su profesorado que contrasta cob lo exigido en la pública. Alumnos que se estrellan una y otra vez en sus carreras y que obtienen el título en una de estas, que curiosamente son apoyadas en muchas ocasiones en zonas como Canarias y Levante en detrimento de una univerisdades públicas cada día más acorraladas. 

Llegamos a un pequeño ejemplo, como pequeño y modesto es el centro, pero no por ello menos loable.

Se trata de un pequeño colegio, Aldea Blanca, Tenerife, el cual, haciendo ímprobos esfuerzos, tanto en dedicación y trabajo, como en implicación de toda su comunidad educativa para lograr obtener los costosos fondos para participar en la First Lego League de Canarias.

Claro, que ya era de atrevidos participar en una prueba destinada a centros con posibilidades económicas y en busca de marketing para sus vitrinas. No por casualidad, la mayoría de los centros participantes eran privados. 

Pero claro, no bastaba con hacerlo bien, ni siquiera con ser los mejores. Tenían que enfrentarse a unos intereses marcados por una empresa que al parecer trabaja con centros privados a los que debe pleitesía.
Les dejó vídeo en el que se puede apreciar la prueba realizada por el prototipo creado por los alumnos del CEIP Aldea Blanca y un post en el que hablan de la injusticia cometida por una empresa organizadora avalada por una entidad pública como es el Cabildo de Tenerife

La empresa a la que el Cabildo encargó la comunicación sigue jugando con la ilusión de los niños



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