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jueves, 18 de agosto de 2016

Educar contra el horror



Cuando Aylan parece ya un recuerdo borroso o una entrada de la Wikipedia, aparece otra imagen de un niño para conmovernos temporalmente.

Este niño de cinco años, Omran Daqneesh, se sienta en la parte trasera de una ambulancia al parecer inconsciente de la sangre que cubría su rostro. Aturdido, lleno de polvo y confuso, tarda varios segundosen poner su mano en la cabeza para comprobar la herida que sufrió durante los combates en curso en Alepo, Siria.

Su foto y un vídeo mientras lo introducen en el vehículo de emergencia, comienza a ser compartido ampliamente en las redes sociales como el costo humano de los conflictos.

Raf Sánchez, corresponsal del Telegraph , compartió su imagen en Twitter.



Para que esta temporalidad en el recuerdo se haga permanente, debemos educar en el horror de la guerra, en el valor de la paz, de la democracia participativa, en los derechos humanos, de los niños... Le educación debe de ser algo más que la suma de conocimientos. De lo contrario no es educación ni nada. Y no me vale que esta educación se circunscriba a los hogares. Los niños con padres con valores también tienen derecho a una educación plural y democrática. Y aún se cuestiona que se eduque en ciudadanía (y no hablo de una asignatura), cuando se tendría que educar en humanidad.

Vía http://mashable.com/

La Europa Salvaje Olvida.
#Artistas "Recordando a Aylan".

domingo, 26 de julio de 2015

Mira a tu alrededor y pregúntate

¡Cuánto valor e ideas claras hay que tener para permanecer así!
Mira a tu alrededor y pregúntate:
  • ¿Cuántos compañeros tienen criterio propio ante la vida o son capaces de cuestionarse una información aunque estén equivocados en su planteamiento?
  • ¿Cuántos compañeros tuyos conservan algo del gusto y la curiosidad que un día tuvieron por aprender algo nuevo, aunque no sea de su materia, sino de la propia vida?
Con la educación sucede como con la alimentación. Muchos padres tratan de alimentar a sus hijos siguiendo los cánones de lo supuestamente correcto, haciendo caso de los propios fantasmas que pueblan su inconsciente personal y colectivo. Y lo hacen sin tener en cuenta las propias y reales necesidades de su hijo.

Hay cariños que matan.

Y, en educación, hay cariños que matan la esencia del hecho educativo. 

¿Conoces a algún animal que se muera de hambre teniendo alimento a su alcance? 

El ser humano, desde que es pervertido por el supuesto conocimiento, lo hace. 

"Es que el niño no coge el pecho, no sube de peso lo necesario, no ingiere alimentos a sus horas...". 

Y, claro, la angustia de las madres (a los padres, ni están ni se les espera en la mayoría de los casos, o se suman a esa angustia) termina por destrozar los ritmos vitales de ese nuevo ser. Se le rompen sus parámetros innatos. Ya deja de comer porque tiene hambre. 

A partir de ese momento lo hará por malversación de sus sentimientos. O comen mucho para adaptarse a esos cánones, o comen poco como manera de rebelarse ante ellos. Y de ahí no sólo parten todos los trastornos alimentarios, sino que se rompe el ritmo natural de las personas que ya nunca más se alimentarán por necesidad, sino por seguir o rebelarse contra la norma. 

En educación sucede lo mismo. La necesidad de aprender viene de paquete, de manera innata en los códigos humanos. Aprender es una necesidad innata, de supervivencia, de evolución. 

Y su principal herramienta es la curiosidad , también innata. 

El sistema educativo, la preocupación de los padres o la presión social se encargan, mediante múltiples mecanismos, de ir eliminando esta cualidad innata. 

Desde un principio: 
  • No pintes fuera del cuadro. 
  • ¿Qué aún no sabe leer? Haz algo, eso no puede ser, el mío lee ya desde hace dos meses. 
  • No hagas eso así, es de esta manera. 
  • Eso está mal, debes hacerlo bien. 
  • Calla, escucha, atiende, ahora no es el momento... 
Múltiples mecanismos que pueblan el inconsciente colectivo y que presionan a padres, profesores y niños, destruyendo la cualidad más preciada de estos últimos. 

Reflexiona, usa tu sentido común. Ningún niño (salvo trastorno) se va a morir de hambre. Respeta su propio ritmo y su necesidad de alimentarse. 

Reflexiona, usa tu sentido común. Ningún niño (salvo trastorno) va a dejar de aprender. Respeta su ritmo, su necesidad y curiosidad por aprender. 

Esta tarde leía un artículo sobre cómo motivar a un equipo, en el que se comentaba que es imposible motivar a nadie; que lo que sí que podemos hacer es desmotivar. Lo que realmente está en nuestras manos es crear las condiciones adecuadas para que cada cual encuentre su motivación. 

En educación, nuestra misión más importante es la de crear las condiciones adecuadas para que los alumnos encuentren su propia motivación, sus propios intereses, que desarrollen su gusto por aprender, que no pierdan su curiosidad, crear un clima sugerente, incubar, suscitar, inocular, promover, proponer, retar, descubrir, plantear... 

Y, nunca, dirigir, señalar, restringir, coartar, delimitar, imponer, establecer, frustrar, enmarcar, imposibilitar... 

Aprender por casualidad, aprender por curiosidad. Aprender de la manera natural. Potenciar el cuestionamiento, el desarrollo del criterio propio, la creatividad, la búsqueda de respuestas diferentes, el contrastar, el comprobar, el resolver... 

Nada nuevo. Ya lo han dicho antes los principales educadores desde hace años, y lo confirman los últimos avances en neuroeducación, pero no hemos querido o no hemos sabido hacerles caso.


jueves, 1 de mayo de 2014

Going to School. Imagina divertidas maneras de ir al cole

Ir al colegio comienza siendo un ejercicio de imaginación y creatividad, una ilusión, un deseo... pero en un momento dado se tuerce esa ilusión.

¿Por qué sucede esto? ¿Podemos hacer algo para cambiar esa tendencia?

¿Podríamos sugerir a los niños que imaginasen formas divertidas de ir al colegio?

Vean este corto y bonito vídeo de un niño imaginando la manera en la que va al colegio.


sábado, 8 de marzo de 2014

La diferencia entre B y X: Construyendo tu sueño

La lógica te lleva de A a B; la creatividad te lleva a cualquier parte".- Albert Einstein.


La construcción de un sueño: la fantasía es necesaria, tanto en cuanto nos aleja de una realidad que no nos gusta y nos puede abrir el camino de la utopía que nos puede conducir a sendas insondadas. La imaginación es la toma de tierra de la fantasía, la que hace que agarremos nuestras fantasías y las hagamos realidad.

En educación sabemos que necesitamos dar un salto, pero cuántas veces el vértigo nos paraliza. El miedo a la realidad que nos paraliza y no nos permite dar saltos, no en el vacío, sino en la persecución de nuestros sueños.

¿Me gusta ser docente? ¿Por qué soy docente? ¿Qué es lo que moviliza mi placer como docente?

El sistema no funciona, lo intuyo, lo vivo, lo sé, lo sufro. Lo peor: lo sufren.

El intelecto sin pasión, cojea. Necesito saber por qué me gusta ser docente, si es que me gusta. Cuándo me proporciona placer y cuándo no.

En el fondo lo sabemos, pero el ritmo de vida nos impide pararnos en muchas ocasiones a averiguarlo, a realizarlo.

Lo que nos gusta de ser docentes es la fuente de energía limpia y renovable, inagotable, que puede mover nuestra felicidad en el trabajo, la que puede evitar que sucumbamos ante una realidad que no nos gusta, la que impide que el miedo nos paralice, la que nos salva de caer en la red del desánimo que nos puede frustrar y excusar. 

Por todo esto, es necesario que de cuando en cuando paremos el reloj y pensemos en qué es lo que nos gusta, en lo que nos está produciendo insatisfacción y cómo puedo sortearlo, brincarlo, vadearlo, superarlo, agarrarlo, disiparlo y tantos arlos como mi fantasía agarrada por mi imaginación me permita.

Si sólo trabajamos por dinero, mejor dedicarnos a tareas más rutinarias, porque en la rutina no encontraremos la felicidad y, sin embargo, generaremos infelicidad a los que debemos ayudar a encontrar sus pasiones.

La pasión es la verdadera energía que mueve el mundo, la que lo puede transformar y hacer que se acerque más a mi agrado.

Utópico: también lo es encontrarte a un trabajador inmigrante en Londres que te vea en un apuro, coja su teléfono, haga dos llamadas para ayudarte a resolver un problema sin tú pedírselo, que le vayas a dar algo a cambio del desembolso que hizo, se niegue y se sienta feliz y pagado con haber ayudado.

Porque, ayudar, enseñar, es ponerse en el lugar del otro, pensar y si yo no hubiera tenido...y si no me hubieran...

La diferencia entre B y X se encuentra en que, probablemente, para llegar de B a X nos ayude la lógica, incluso sería indispensable, pero no trascenderemos la X sin la energía y el líquido anticongelante que nos proporcionan la pasión y la creatividad, sin la referencia de un punto utópico hacia el que trazar nuestro camino real en nuestro plano vital. 

Saber lo que quiero, lo que me hace feliz, no andará el camino por mí, pero sí que me ayudará a dar pasos para lograrlo y me evitará que el miedo me mueva a la inacción y me ayudará a superar las frustraciones que sin duda me proporcionará el día a día.

Detenerme es necesario. Recuperar de cuando en cuando mi esencia.

Sin los primeros portulanos, no existirían los mapas actuales. 

Sin aventureros, no habría viajes a nuevos rincones del ser humano.

Sin cofas no veríamos nuevas tierras a las que llegar.

La pasión es esencial. Lo intuíamos, pero la neurociencia lo está demostrando.

Superar el palo y la zanahoria y sustituirlo por la pasión es la única manera de encontrar y superar obstáculos, aunque no los superemos todos.

La capacidad de soñar, de atrevernos a salir de nuestra zona de confort, de abrazar la incertidumbre y el cambio para poder crecer y evolucionar provienen de nuestra pasión y de nuestra capacidad para encontrarla.

Tenemos que ser capaces de evitar las voces negativas que nos anulan, que nos achican como seres humanos, que nos roban sangre de nuestra zona prefontal y evitan que analicemos el salto que vamos a dar, para tomar decisiones a largo plazo, para aprender deprisa y para ser creativo, para no quedarnos en la crítica y la autocrítica que nos paraliza.

La crítica y la autocrítica son necesarias, imprescindibles diría yo, pero no podemos quedarnos en ella. Debemos tener un plan de acción que ejecutemos, que hagamos realidad a pesar de los fracasos.

Una chispa de entusiasmo para cambiar lo que está en nuestras manos, para marcar una diferencia en nuestras vidas y en la de nuestros alumnos.

Una maestra dijo:
Resumiendo, ANTES yo creía que había unos responsables de la educación en mi comunidad, en mi país,... AHORA, veo que me han dejado toda la responsabilidad a mí (bajándome el sueldo, como premio).
Pero nunca se me olvida que yo me hice maestra para difundir la cultura, para que nadie tenga menos derechos que otro por ignorancia.
Y tú, ¿por qué te hiciste maestr@? 

Todo esto lo cuenta Miguel Ángel Sanos Guerra mucho mejor que yo en cualquiera de los posts de su imperdible Blog, El Adarveen el periódico La Opinión de Málaga. Por ejemplo, en éste, Tener motivos.
"...Los soldados esperan emocionados al feliz abuelo que tenía motivos para seguir caminando. Su vida no le importaba ya. Pero encontró un motivo para levantarse y ponerse se en marcha: salvar la vida de su nieto. Un motivo extrínseco, pero muy poderoso. Dentro de él no veía razones para seguir viviendo, pero la hija supo poner en marcha ese motor que se había parado en la cabeza y en el corazón de su padre.
¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué es lo que nos impulsa a la acción? ¿Qué motor pone en marcha la voluntad por encima de todos los obstáculos? Es muy importante tener motivos para hacer las cosas, saber cuáles son esos motivos y cómo se descubren, se buscan y se encuentran. Decía Spinoza que “somos conscientes de nuestros deseos e ignorantes de las causas que los determinan”. Según el diccionario, “los motivos son las causas o razones que justifican la existencia de una cosa o la manera de actuar de una persona”. Los motivos son, pues, los motores de la acción. Por eso resulta decisivo tener motivos para levantarse cada día, para caminar en la dirección deseada, para hacer las cosas que hacemos. Tener razones para vivir. Tener motivos para actuar".
O, también, Mario Alonso Puig, cuya charla, Construyendo tu sueño en TEDxGranVia, pueden ver en el siguiente vídeo que inspiró mi reflexión.
Todos tenemos sueños que creemos que son difíciles o, incluso, imposibles de alcanzar. Sin embargo, no nos damos cuenta de que la principal barrera para lograr estos sueños somos nosotros mismos con nuestras dudas, inseguridades, desconfianzas y, sobre todo, miedos. En esta charla, Mario Alonso Puig nos muestra cómo vencer y superar todas estas barreras, enfrentarnos a estas complicaciones y, finalmente, llegar a construir nuestro sueño.
Por último, en el vídeo insertado al final, en el que se puede ver la escena de la película, "Cosas que nunca te dije", de Isabel Coixet, en la que la protagonista llama al teléfono de la esperanza.