domingo, 4 de agosto de 2013

Estado de Sitio Educativo. LOMCE Y MÁS

Sí, José Antonio, así es. Esto no es una crisis. Es un ataque en toda regla llevado a cabo por las hordas más falaces, estructuradas e ideológicas. El sistema, que no aprende ni le interesa aprender, necesita hacer caja y lo hace con los más débiles y lo hace con los que miraban por encima del hombro, sólo porque el sistema les permitía creerse clase media, creerse parte del caramelo para seguir engañando al niño, haciéndole pensar que él también podría conseguirlo.

Es un ataque en toda regla a todo lo que huela a público con acaudalados fines. De una parte, pretenden restringir el acceso a los servicios públicos como derecho universal de la mayoría, conservando una pequeña porción del caramelo con el que conformarse en forma de becas para aquellos que se esfuercen sobremanera. Y, de otra, allanar el camino a la llegada del negocio con nuestra salud, educación y protecciones sociales que pasan a ser asistenciales, paliativas y caritativas en el mejor de los casos.

Europa es una isla que está comenzando a causar problemas y además promete un suculento negocio si es tratada como cualquier país "en desarrollo".

La globalización, en sus aspectos positivos, también llega a todas partes y son demasiados los que aspiran a imitar y alcanzar el exiguo modelo europeo, verdadero sueño para miles de parias en el mundo. Y claro, no pueden permitir desarrollar al resto de países con el modelo europeo (honradamente habría que decir que es imposible, este planeta no lo soportaría). Por tanto, les resulta más fácil igualar por abajo, destruir el ya endeble modelo europeo para seguir profundizando en la explotación de los países eufemísticamente llamados no desarrollados en aras de la sacrosanta competencia, que no es otra cosa que abaratar "costes", humanos sobre todo. Por abaratar, hasta las empresas chinas comienzan a deslocalizarse, buscando ya escenarios donde ser "más competitivos" como Bangladesh.

El ataque a la enseñanza pública, entendida no como "refugio de intereses de un colectivo de privilegiados y criminales profesores funcionarios", sino como garante del acceso al derecho a la educación de una amplia mayoría (este sistema no es perfecto y abandona de por sí a muchos en el camino no prestándoles las necesarias medidas compensatorias generadas por desigualdades de variopinto origen) es completo, ideológico y comprende multitud de flancos.

La enseñanza pública es a la vez garante de libertades, cuando permite una educación que no adoctrina, que no debería permitir hacerlo ni al propio Estado, ni siquiera al profesorado. Pero no nos confundamos, no es lo mismo no adoctrinar que cubrirla de un supuesto velo de pureza ideológica que puede ser el más perverso e ideológico. Una enseñanza, al menos en un país democrático, debe permitir y fomentar el acceso a las distintas ideas, sin dirigir, sin mediatizar, pero también sin excluir precisamente los distintos modelos de pensamiento, facilitando la creación del propio de una manera crítica y contrastada.

La enseñanza pública es atacada, dentro de un plan ideológico concebido, desde arriba y desde abajo, desde un lado y desde el otro. Incluso desde dentro. Nunca falla la codicia humana dispuesta a repartirse no ya el caramelo, sino los restos de lo que un día fue.

Por abajo, se privatiza la escuela infantil, se frustra la idea de universalizarla algún día. Se asfixian las escuelas infantiles municipales, acabando con las subvenciones a las familias, que es de lo que viven.

Por arriba, comenzando ya antes de la crisis con el caballo de Troya del Plan Bolonia. Que, con la falsa promesa de modernizar y homogeneizar los planes en los distintos países europeos, redujo con los grados el tamaño de las carreras e hizo imprescindibles los masters con la trampa de que estos no serían subvencionados en modo alguno. Los masters, en una depauperada universidad pública, ya cuestan en muchos casos más que los propios de universidades y escuelas de negocios privadas. Sigue, aumentando la ratio de alumnos por aula, estableciendo el número mínimo para que no desaparezcan carreras, jubilando profesorado sin cubrir sus plazas, subiendo los precios de las matrículas, obligando a alumnos a deslocalizarse para estudiar, reduciendo sobremanera las becas y aumentando la exigencia para conseguirlas, elevando el nivel de exigencia para las universidades públicas siendo laxo y permisivo con las privadas (auténticos garitos sacatítulos para niños bien en muchos casos)...

En Primaria, manteniendo y encareciendo los libros y acabando con su gratuidad, elevando los precios de servicios complementarios como los comedores y disminuyendo las becas, disminuyendo o desapareciendo los programas compensatorios, elevando el número de horas de docencia directa para rebajar la calidad y contratar a menos profesorado, elevando ratios en aulas no preparadas para ello...

En Secundaria, con medidas similares a Primaria, con fusiones de institutos, con adelantamiento encubierto o no tanto de la formación profesional o salida del sistema, con el renacimiento multiplicado de las nefastas revalidas franquistas  que fueron abolidadas hasta por el propio régimen, abriendo las vías para que el bachillerato y la FP sean de pago, aportando con todo esto menos alumnos a la universidad...

En la Formación Profesional, el ataque no es menos perverso. Dificultando el acceso por nota, haciendo imposible en la práctica acceder a la misma a alumnos con un cinco de nota y siendo muy elevado en muchos casos, condenando a miles de alumnos a carecer de una formación más allá de la obligatoria, instaurando la eufemística formación dual, que no es otra cosa que no contratar y/o despedir más profesorado y facilitar trabajadores "pinches" a las empresas que incluso llegarían a cobrar por ello afectando al mercado laboral de paso...

En definitiva, como te decía, como me decías, amigo José Antonio, nada es casual, todo forma parte de un plan ideológico y mercantil pensado antes de la crisis por el que un día fue ideólogo en la materia en esa fábrica de "ideas" que es la FAES.

Desgraciadamente, no puedo decir aquello de #findelacita. Tiempo al tiempo. 



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