sábado, 10 de diciembre de 2016

El poder de una sonrisa para romper el círculo vicioso en educación



La manera en la que nos dirigimos a los niños, niñas y jóvenes pueden afectar a su educación. La forma en la que respondemos ante situaciones problemáticas es la mejor enseñanza  que podemos darles. 
Para muchos alumnos, somos el mejor referente y, desgraciadamente, el único en algunos casos. Si los tratamos de la manera en la que ciertos alumnos están acostumbrados a que los traten, no podremos romper la espiral en la que viven. 
Frente a quienes creen que la educación es algo exclusivamente de poner los codos, habría que haberlos visto en situaciones de familias desfavorecidas. No me refiero únicamente a cuestiones económicas, que también, sino sobre todo a cuestiones educativas y de valores como personas. 
Muchos alumnos y sus familias exclusivamente han conocido una "educación" en la que el grito y la falta de respeto era la norma. 
Para romper esa cadena, tenemos que servir de ejemplo al tratar situaciones complejas y no limitarnos a abroncar repitiendo cánones a los que ellos están acostumbrados en grado superlativo. 
Este vídeo de la Atlanta Speech School nos muestra imágenes de un día desde la perspectiva de un niño. El niño comienza el día entusiasmado, pero las conversaciones con los adultos le van desanimando.

La escuela quiere mostrar así que los pequeños cambios en el comportamiento de los adultos, tanto fuera como dentro del aula, pueden influir en el progreso de los niños.

Una sonrisa, la calma ante las situaciones problemáticas, no levantar la voz, no perder los nervios, comunicar sin agresividad... pueden ser herramientas que ayuden a muchos alumnos a romper y salir del círculo vicioso en el que viven. 

Los niños y niñas que viven situaciones complejas necesitan de nuestro buen ejemplo más que ningunos otros.

El poder de una sonrisa y de la calma está en nuestras manos.

No es que no haya que llamar la atención no otras cuestiones, es que la manera en la que lo hagamos, siempre desde el respeto, está en nuestras manos.

Un vídeo para reflexionar.


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