jueves, 2 de mayo de 2013

Exceso de proteína y trastorno por déficit de atención en niños

De un tiempo a esta parte, cada vez son más los médicos y científicos de primer nivel que se cuestionan muchos de los postulados que se tienen por buenos en alimentación y salud y, que en muchos casos se encuentran vinculados a espurios intereses económicos de poderosas empresas en el ámbito la alimentación o farmacéuticas.

Me encontraba en la librería, cuando llegó a mis manos uno de esos libros que me buscan. Miprimera mirada fue crítica. Otro de esos libros escrito por algún loco naturalista o ecologista. Nada más lejano. Aunque su título parecía anunciar esto, La enzima prodigiosa, estaba escrito por una autoridad médica mundial, Hiromi Shinya

Hiromi Shinya cuestiona muchos de los postulados que se tienen por ciertos en materia alimenticia y los responsabiliza de muchas de las enfermedades actuales. Explica por qué alimentos considerados saludables como los lácteos son la causa de enfermedades crónicas. Detalla los procesos de destrucción enzimática generados por el alcohol, el tabaco, las grasas trans, el exceso de azúcares y proteínas animales y como se esconden detrás de tantas enfermedades.

Con respecto al exceso de proteínas y su relación con el trastorno por déficit de atención en los niños señala, que "estudios en años recientes muestran un aumento en el número de niños con una baja capacidad de atención que son proclives a arranques de furia. La comida y la nutrición pueden tener un impacto significativo en el comportamiento de los niños y en su adaptación social. Existe una tendencia creciente en los niños hacia el consumo de alimentos procesados en el hogar y en la escuela. Estos alimentos no sólo contienen muchos aditivos, sino que los alimentos procesados tienden a acidificar el cuerpo. De igual forma aumenta el consumo de proteína animal y azúcares refinados, mientras que se evitan las verduras. La proteína animal y el azúcar demandan un aumento de calcio y magnesio, y ésta irrita el sistema nervioso, contribuyendo al nerviosismo y la irritabilidad.

Como vemos, azúcares, exceso de proteínas y grasas trans, pueden estar detrás de muchos comportamientos y conductas de nuestros alumnos. También la vida moderna y sus ritmos alejados de la salud y los intereses económicos que se esconden detrás todo lo relacionado con la salud y la alimentación. 

Las tendencias privatizadoras, comenzadas ya hace tiempo, pero impulsadas con la excusa de la supuesta crisis, no son ajenas a este deterioro alimenticio y de salud. Cuando comenzó la gestión privada de los comedores escolares en detrimento de los de gestión directa, se inició un lento proceso de empeoramiento en la calidad de los menús escolares. Se da la circunstancia que en muchos colegios privado/concertados, con unos precios elevadísimos, sus menús son auténtica basura desde un punto de vista nutricional y de la salud. Claro, negocio, reducir costos, aumentar ganancias...

Lo que está o debería estar meridianamente claro es la necesidad de una educación para la salud crítica.

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