jueves, 15 de agosto de 2013

Sobre la línea de este blog

Este post está motivado por un comentario respetuoso que me hicieron. No voy a decir dónde y quién me lo hizo por respeto a esa persona, porque no tengo su autorización, porque no creo que sea lo importante ni pretendo marcar a nadie (procuro que no sea mi estilo).

Creo que lo verdaderamente importante, al menos para mí, es la reflexión que me ha hecho llevar a cabo.

La crítica venía referida a mis opiniones políticas y entiendo que no se referían exactamente a este blog. Un poco se refería a que me seguía por mis contenidos educativos y no por otra cosa.

Este blog no es, ni ha pretendido ser nunca, un blog pulcro y aislado de la realidad social. 

Tampoco me he destacado por tratar temas políticos, salvo cuando manifiesto opiniones y/o reflejo informaciones en defensa de la enseñanza pública o temas medioambientales.

Aún así, siempre se pueden encontrar matices que lleven aparejada mi manera de entender la educación y la sociedad en la que vivimos. 

No creo en la educación supuestamente limpia y ajena a la ideología. En muchas ocasiones, las opiniones que tratan de presentar la educación como algo apolítico y lejos de sesgos ideológicos, llevan aparejada la mayor de las ideologías, consistente en "formar" ciudadanos "apolíticos", alejados de la realidad y con escaso o nulo espíritu crítico.

Creo que muchos de los males que afectan a esta sociedad, se deben precisamente por la falta de participación de los ciudadanos y por mirar hacia otro lado en cuestiones públicas.

Deliberadamente y con cierta frecuencia, se trata de confundir política con partidos, apolítico con apartidista, mostrándose el ser apolítico como una virtud, como si realmente se pudiera ser apolítico.

También se suele confundir  y mezclar política con manipulación, como si fueran la misma cosa. Obviamente se puede manipular con política, de la misma manera que se puede manipular políticamente mientras se pretende mostrar una supuesta realidad apolítica.

Personalmente, creo en una educación crítica, comprometida, que forme ciudadanos con criterio propio y menos manipulables, que tengan opinión propia y respeten la ajena.

Y eso no se consigue aislando las opiniones de la educación, situándola en un limbo o urna de cristal hasta la mayoría de edad en la que el alumno, entonces ciudadano, ya ha adquirido de manera infusa su propia opinión.

Claro que no es lo mismo opinar que manipular, pero la opinión debe ser dada con libertad, de manera lo más limpia posible (absolutamente es imposible).

Y la opinión de un alumno/ciudadano no se forma sin opiniones, con manipulación, sin contrastar, sin tratar de buscar lo más próximo a la verdad, quedándose en la verdad que nos convenga en cada momento.

Volviendo al blog y a mi manera de entender la educación y la vida misma, mi línea serguirá siendo básicamente la misma, intentando ser lo más auténtico y fiel que pueda a mí mismo. 

Se podría pensar que por ello puedo perder seguidores o visitantes. Nunca ha sido ese mi fin, aunque todos tengamos nuestro corazoncito o ego. Tampoco pretendo estar en posesión de la verdad, sólo acercarme lo más posible a ella (que no a la mía).

La que sí que ha sido y es mi intención es mostrarme lo más parecido a lo que soy, con mis virtudes, defectos y pensamientos. Aprender y compartir lo que aprendo con las personas a las que les interese y tratar de aprender de ellas.

Gracias al autor del comentario por haberme hecho reflexionar. De vez en cuando es bueno repensarnos, ¿verdad, Mercedes?. Aunque algunas veces nos cueste más que otras resurgir de nuestras propias cenizas.

Gracias también, a las amistades que nos ayudan a repensarnos y no es echan un cabo y no se olvidan de nosotros cuando lo estamos haciendo, aunque nosotros parezcamos hacerlo con ellas.
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